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10 consejos para poner tu coche a punto tras las vacaciones

Las vacaciones son una prueba exigente para nuestro coche. Pasado el verano y siguiendo estos consejos, evitaremos futuras averías y una gran factura en el taller.

En vacaciones descansamos nosotros, pero no nuestro coche. El calor, el sol, el salitre, los caminos sin asfaltar… son una dura prueba para el automóvil. Por eso después de las vacaciones llega el momento de realizar un chequeo general de todos los elementos para comprobar que el verano no ha hecho mella en ellos. Aquí te ofrecemos diez consejos para pasar el examen de septiembre con nota y seguir sumando kilómetros a nuestro coche.


1. Lavar y encerar. El sol o el salitre, si hemos ido a la playa, hacen necesaria una limpieza a fondo del coche tras las vacaciones. Pero encerarlo tampoco viene mal. Esta tarea debe estar entre tu lista de prioridades ya que protegerá la pintura y preservará el estado general de la carrocería.


2. Que no aumenten los daños. Cualquier problema en la pintura o en la carrocería debe repararse cuanto antes. Si hay restos de resina, deben ser removidos lo antes posible y con productos específicos, no abrasivos. La reparación inmediata de estos defectos evitará que aumenten en un futuro. Esto se hace especialmente necesario antes de que comience la época de lluvias.


3. Fuera de carretera, más cuidados. Si tenemos un coche SUV y hemos aprovechado para disfrutar de la naturaleza y de itinerarios fuera de carretera, deberemos redoblar los esfuerzos. Entre la lista de tareas deben estar revisar el estado de las suspensiones y de la dirección, además de lavar bien el coche, sin olvidar la parte inferior del chasis. También, en la medida de lo posible, anticipar el cambio del filtro de aire, aceite y gasolina debido a la mayor cantidad de polvo que “se ha comido”.


4. Por dentro. Después de las vacaciones también debemos mimar el interior del coche. Sacudir bien las alfombrillas y aspirar la tapicería a fondo. Asimismo, cuidaremos el tablero de instrumentos ya que con las altas temperaturas (superiores incluso a las del exterior), los plásticos están sujetos a una gran carga térmica. Si no los hidratamos con regularidad, perderán flexibilidad y con el tiempo producirán más ruidos e incluso podrán romperse.

5. Circuito eléctrico. Si la batería tiene más de cuatro o cinco años, lo más probable es que pueda haber sido su último verano. Para evitar quedarnos sin energía eléctrica de un día para otro, deberemos medir la capacidad. Pero independientemente de esto, es importante verificar el estado de los bornes y de los cables que pueden estar sucios, impidiendo que el circuito eléctrico funcione correctamente.


6. Lo que se esconde por debajo. Un pequeño golpe en los bajos durante las vacaciones puede haber causado algún daño que puede derivar en una fuga. Esta observación se puede conseguir en un elevador de taller.


7. Reponer los líquidos. En verano, el calor también se encarga del coche, siendo frecuentes los casos de sobrecalentamiento. Incluso si tu coche no ha sido afectado por la “fiebre”, debemos verificar los niveles de aceite, motor, líquido refrigerante y limpiaparabrisas.


8. Sin humos. El calor puede hacer mella en los coches, especialmente en los más antiguos. Incluso en el nivel de afinación del propio motor. Al arrancar, conviene revisar el humo que sale por el tubo de escape, si es excesivo o tiene alguna coloración anormal: azulado indica que quema demasiado aceite, negro sugiere algún problema en la inyección y blanco es un indicio de presencia de líquido del radiador.

9. Neumáticos en buen estado. Si tuvimos un pinchazo, debemos asegurarnos de reemplazar el neumático de repuesto, comprando uno de la misma dimensión, o de comprar un nuevo kit reparapinchazos, si fuera el caso. Además, el contacto con un asfalto abrasador y las mayores velocidades provocan un aumento en la fricción y en la temperatura. Si hemos circulado con una presión por debajo de la recomendada, puede reducir la vida útil de los neumáticos hasta un 15 por ciento.


10. Señales de suspensión defectuosa. Las mayores cargas que soportan los coches ejercen una mayor presión en el mecanismo de la suspensión. Después de las vacaciones, hay que estar atentos a cualquier situación anormal en curvas o a una pérdida excesiva de adherencia al pasar por algún bache, lo que puede indicar algún amortiguador deteriorado. Si los neumáticos tienen un desgaste irregular, puede sugerir un problema en la alineación de la dirección.

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